Renuncio a darle vueltas y más vueltas a los viejos problemas. Me niego a seguir viviendo en el pasado. Me perdono por haber llevado esa carga durante tanto tiempo, por no haber sabido amarme a mi ni amar a los demás.
Cada persona es responsable de su comportamiento, y lo que da, la vida se lo devuelve. Así pues, no necesito castigar a nadie, todos estamos sometidos a las leyes de nuestra propia conciencia, yo también.
Continuo mi trabajo de limpiar las partes negativas de mi mente y dar entrada al amor. Entonces me curo.
No hace falta saber como perdonar. Basta con estar dispuesto a hacerlo, del cómo ya se ocupará el universo.
Louise L. Hay
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