Fue en aquel tiempo que comencé a creer en que la vida te deja señales que no se deben dejar pasar, y que esas imágenes nos dan placeres y esperanzas que ni el mejor consejo te puede dar.
"Si llego antes que el auto a la curva, es porque Manich volverá con vida" - Mathilde. Siguiendo las palabras de valor y confianza de un amor eterno, fue que he comenzado a reconstruir mis sueños.
Las mariposas blancas si me traen buena suerte, y cada vez que veo un de ellas, la relacionó contigo. El que se cruce por mi camino, me da la alegría de que aún el afecto existe, y que de una u otra forma nuestros caminos, serán bien recorridos.
Las bugambilias, tardan en morir, y en las temporadas donde todo el color ya casi se ha extinguido, siempre hay una única flor que tarda en apagarse. Es la esperanza de que aún queda calor en nuestros corazones.
La música, - si dentro de mi recorrido se escucha nuestra canción, es porque aún la escuchas pensando en mi -
Las películas, encontrarse con alguna escena que nos reflejaba, es pensar que aún hay vida en nuestras miradas.
Los lugares, los olores, los sonidos... si vuelven a aparecer, es porque la vida quiere mostrarte algo, te quiere decir algo.
No hago todo de la misma forma. Jugué con las mariposas, las flores, los olores y los recuerdos, pero los disfruté por ti. Ahora ya no actúo de la misma manera. Pero si algo de aquello me pasa, logran volverte a recordar.
Y no creo que el recordar deba ser algo triste, para nada. Incluso dicen que "Recordar, es volver a pasar por el corazón". El nacimiento de aquella palabra "Recordar" tiene el significado que provoca. Hacernos un recorrido alegre, de lo que nuestro corazón sintió. Hasta aquella frase, sigue siendo un señal para mi.
Mis señales, hacen que te vuelva a pasar por mi corazón.