
¿No se suponía que era yo, las ganas de vivir?
Ahora, aislado de mi vida, los cuestionamientos nacen
como antes nacían los sueños.
¿No era contigo con quién les daríamos vida?
Pero estoy solo enterrándolos uno a uno.
¿Acaso no me creías que eras tu mis fuerzas para caminar?
¿Mi aliento para respirar?
Bueno, ahora me he quedado de frente mirando al mar
cuando solo quiero toma tu mano, y nadar.
¿No soy yo lo primero que vez al despertar?
Tu sigues siendo lo último que imagino, antes de dormir,
pero, ya no te paseas por mis sueños para hacerme sonreír.
¿Entonces quién hará que las lágrimas sean por cantar,
y no por recordar?
Creía cuando lo decías,
lo sentía mientras lo decía.
Yo lo que dije, sintiendo cada palabra como nuestra,
mi pensar me explica que tu lo decías, para fantasear.
Ya no tengo el mismo caminar, porque siento la falta de tu presencia.
Despierto cada mañana, imaginándote,
pero no son tus sábanas las que me abrigan y me detienen antes de comenzar.
No soy yo, quién te da el beso de despedida,
y mi presencia no te llena de alegría.
Mi gran problema ahora es saber quién...
entonces quién hará lo que yo hacía,
entonces quién me devolverá otra vez mi vida.
Te extraño, pero no soy valiente para decirlo,
entonces quién... quién si no yo?