14 noviembre, 2009

Columpio

Una vez más estábamos en el mismo sitio. Donde todo inició, nuestro primer paso, nuestro primer encuentro. Sentados en aquel columpio, que el aire envolvía nuestras sonrisas.
Tímidas y jugadas eran nuestras palabras, veían mas allá de los ojos. Los corazones llevaban en ritmo del vaiven del columpiar. Rosamos nuestras manos, a la vista de la naturaleza refleja de nuestros ojos, y un cosquilleo enorme invadió nuestros cuer
pos. Somos uno, somos un todo, viendo el primer día de una historia sin fin.

Aquel lugar, de nuestras inumerables visitas, para recordar el primer aliento de nuestra relación. Los columpios son nuestro altar, nuestro confesionario para el amor.
Camino, rápido para alcazar a llegar a columpiarme como antes, y mientras mis pasos se aceleran, mi latir y respirar lo superan, porque cada recuerdo de tu sonrisa provoca que los saltos que da el corazón, y los aires de mis pulmones, dancen su propio baile.


Corro, para volver a llorar. Se que ésta vez, no volverás a estar.
El columpiar, ya no es el mismo. Pero no puedo dejar de hacerlo. Es mi pensamiento, mis recurdos los que me acompañan, en ese triste jugar. Ya no estás más conmigo, fui yo quién te dejo ir y eres tú quién no se quiere columpiar más.


Cada 6 de cada mes,
ire a jugar con mi pasado,
viviré mi juego pensando que algún día volverás. En aquel columpio, que tiene tu nombre, estaré, por si algún día vuelves a jugar tomado de mi mano.

12 noviembre, 2009

El baile del silencio



Ya no bailo... hace tiempo que no lo hago... la música de las almas no tienen el mismo ritmo, de mis pasos. Por eso ya no bailo mi propio baile. El telón está abierto, y el acto está en acción... Es el canto y la danza, las que no se hacen presente. ¿Quieres bailar mi silencio? Claro!, es mi invitación, no tengo pasos que dancen, no llevo ritmo, no tengo canto, ni expresión. Es mi silencio, quien me mueve de una forma escencial. Te ofrezco mi baile olvidado, te entrego el espacio vacio... de mis días solo falta el alma que cante una canción. El silencio comenzará el ritmo, cierra los ojos, y yo ire contigo. Ya no bailo como antes, pero hoy, recordaré mis pasos al aire porque tú, bailarás conmigo.
El silencio se hará uno, el silencio entre los dos se hará sonido.