Una vez más estábamos en el mismo sitio. Donde todo inició, nuestro primer paso, nuestro primer encuentro. Sentados en aquel columpio, que el aire envolvía nuestras sonrisas.
Tímidas y jugadas eran nuestras palabras, veían mas allá de los ojos. Los corazones llevaban en ritmo del vaiven del columpiar. Rosamos nuestras manos, a la vista de la naturaleza refleja de nuestros ojos, y un cosquilleo enorme invadió nuestros cuer
pos. Somos uno, somos un todo, viendo el primer día de una historia sin fin.
Aquel lugar, de nuestras inumerables visitas, para recordar el primer aliento de nuestra relación. Los columpios son nuestro altar, nuestro confesionario para el amor.
Camino, rápido para alcazar a llegar a columpiarme como antes, y mientras mis pasos se aceleran, mi latir y respirar lo superan, porque cada recuerdo de tu sonrisa provoca que los saltos que da el corazón, y los aires de mis pulmones, dancen su propio baile.
Corro, para volver a llorar. Se que ésta vez, no volverás a estar.
El columpiar, ya no es el mismo. Pero no puedo dejar de hacerlo. Es mi pensamiento, mis recurdos los que me acompañan, en ese triste jugar. Ya no estás más conmigo, fui yo quién te dejo ir y eres tú quién no se quiere columpiar más.
Cada 6 de cada mes,
ire a jugar con mi pasado, viviré mi juego pensando que algún día volverás. En aquel columpio, que tiene tu nombre, estaré, por si algún día vuelves a jugar tomado de mi mano.
Tímidas y jugadas eran nuestras palabras, veían mas allá de los ojos. Los corazones llevaban en ritmo del vaiven del columpiar. Rosamos nuestras manos, a la vista de la naturaleza refleja de nuestros ojos, y un cosquilleo enorme invadió nuestros cuer
pos. Somos uno, somos un todo, viendo el primer día de una historia sin fin.Aquel lugar, de nuestras inumerables visitas, para recordar el primer aliento de nuestra relación. Los columpios son nuestro altar, nuestro confesionario para el amor.
Camino, rápido para alcazar a llegar a columpiarme como antes, y mientras mis pasos se aceleran, mi latir y respirar lo superan, porque cada recuerdo de tu sonrisa provoca que los saltos que da el corazón, y los aires de mis pulmones, dancen su propio baile.
Corro, para volver a llorar. Se que ésta vez, no volverás a estar.
El columpiar, ya no es el mismo. Pero no puedo dejar de hacerlo. Es mi pensamiento, mis recurdos los que me acompañan, en ese triste jugar. Ya no estás más conmigo, fui yo quién te dejo ir y eres tú quién no se quiere columpiar más.
Cada 6 de cada mes,
ire a jugar con mi pasado, viviré mi juego pensando que algún día volverás. En aquel columpio, que tiene tu nombre, estaré, por si algún día vuelves a jugar tomado de mi mano.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario