25 junio, 2007

X e Y


Y: No quiero llorarlo...

X: No debes. No vale la pena.

Y: Y si lloro?

X: Llora... hazlo, pero no lo llores.

Y: Cómo?

X: Llora por tus lágrimas... Llora también por el llanto, la pena y la tristeza, porque ellas han estado celosas por la alegría que él te ha dado.

Y: y por él?

X: Por él?... de él, sólo recuerdalo, no lo llores. Sólo quedate con su sonrisa... esas que te alegraban... Llora por tus lágrimas, son ellas las que te necesitan.

10 junio, 2007

La Solución del Lobo

Una de las tantas mañanas, en el mundo de los cuentos, a Don Lobo le llegó correo. Él, muy extrañado, puesto que nunca ha recibido una, ya que todos los lectores de los cuentos siempre enviaban cartas al resto de los personajes; las niñas a las princesas, los hombres a los héroes de los cuentos, los mayores a los narradores y escritores. Pero a Don Lobo, nunca nadie le había escrito una carta.

Muy extrañado y asombrado, se levantó rápidamente, a buscarla a su buzón empolvado y mal trecho. Ya con la carta en la mano, se dio cuenta que el sobre correspondía a la Agencia de Cuentos, agencia que tenía como labor clasificar, censurar, rechazar, sacar a edición, etc. a todos los cuentos creados. Don Lobo echo un vistazo a sus vecinos, y se dio cuenta que a todos los personajes les había llegado aquel sobre de color verde.

Sentado en su sillón, se dispuso a leerla. La carta le informaba que él, por ser el personaje más recurrido en los cuentos de los niños, era el responsable de rechazar a todo cuento en donde él participara a excepción de Uno. Ya que la gerencia estaba quedándose sin recursos para mantener a tanto personaje.

Don Lobo sorprendido por tal noticia. Y aún más extrañado, ya que tampoco nunca lo habían considerado para alguna toma de decisión. Se fue a tomar un poco de aire al Bosque, para pensar un poco sobre la situación.

Luego de caminar varias horas, se topó con Caperucita Roja. Ella muy coqueta, muy arreglada como para salir a su cuento, y con la canasta aún mas llena que la que lleva a su abuelita. Se le acerco y le habló.

-Hola Don Lobo, lo veo de mejor semblante ésta mañana. -Saludó amablemente Caperucita.- Se hizo algún arreglo? Se afiló los dientes! Eso es!
-No, nada, estoy igual que siempre. -Respondió Don Lobo.-
-No le creo, se ve... mucho mejor. Se ve sexy. -Continuo Caperucita.-Sabe? está mañana me he querido dedicar más a la gente que quiero, y a usted siempre lo he querido, aunque no lo crea. Siempre lo he visto... como se lo digo?... con otros ojos. Me entiende?...

Don Lobo empezó a notar algo extraño en Caperucita, ella nunca antes se había comportado así con él, es más siempre lo había odiado.

- Qué quieres Caperucita? -Interrumpió el Lobo.-
-Yo?, nada que voy a querer. -Se disculpo Caperucita Roja- Tu crees que quiero que me elijas por lo del cuento. No!, no lo creas así. Yo sabré tomar con madurez tu decisión con respecto a eso... Ah! me acordé, hoy mi mamá hizo estos pastelitos, y pensé que no habías tomado desayuno, entonces pensaba convidartelos a ti! Toma! elije el que quieras... no mejor toma! Llévatelos todos. Y a la hora de almuerzo, me quedare sola en casa, si gustas pasas a visitarme y almorzamos juntos, y ahí veremos que hacemos.
-No te preocupes, estoy bien...
-Ay! Lobo, no seas, tan modesto. Pasa a mi casa esta tarde. Si esto lo hago porque me dispuse a conocerte, trabajamos juntos, y debiéramos ser amigos. Es solo eso. No te preocupes por mi abuelita, si es eso lo que te molesta.
-No, sino es eso...
-Ah!, entonces te espero como a las 14:00, te parece?. Cuidate entonces. -Caperucita se despide con un beso.- Adiós!
-Adiós... pero...
No había alcanzado a despedirse cuando caperucita corrió a su casa. Si ya lo de la carta le parecía extraño. Esto ya lo superaba.
-Lobo!, ey! Lobo. -Se oyó de lejos una voz muy conocida para el Lobo. Era del hermano mayor de los 3 chanchitos. -¿Cómo estás?, sabes quiero hablar contigo.
-Ya lo creo. Caperucita ya algo insinuó. -Don Lobo ya entendía porque tanta preocupación por él.-
-Cómo? ya hablaste con Caperucita? -Se sorprendió el Chanchito Mayor.- Ah, pero no es por eso. Vengo a ofrecerte mis servicios como albañil. Ultimamente he visto que él árbol en donde vives ya no aguanta más, y que en cualquier momento se caerá. Entonces, yo quería hacerte un regalo, y construir una casa, como la mía, o más grande si quieres. ¿Con segundo piso, te parece bien?
-No te preocupes. Lo que menos quiero ahora es tener una casa. -Respondió ya casi molesto el Lobo.- Lo que quiero son consejos, y veo que nadie está dispuesto adarme uno. Quiero pensar.
-Ah!! es eso, no lo tomes así. Yo estaré a favor de tu decisión. No te preocupes por mi... Pero lo de la casa va en serio, me preocupa que se pueda caer estando tu dentro de ella. Bueno, eso quería decirte, mis hermanos me esperan, ellos te mandan saludos. Si quieres los pasas a saludar.
-No te preocupes, quiero despejar mi mente por ahora. Me retiro, Adiós.
-Adiós, y ten presente mi propuesta.

Ya el Lobo, no aguantaba más. No podía entender el comportamiento de sus compañeros de trabajo. Bueno, después de todo, nunca se había llevado bien con alguno de ellos, entonces era evidente la preocupación de todos por su decisión. Mientras seguía caminando se dio cuenta que se acercaba la Mamá de las siete Cabritas. Ya sabía a lo que venía.

-Sabe? Doña Cabra. -Se antisipó Don Lobo a las palabras de la Cabra madre.- No tengo tiempo, para hablar con usted. Mándele muchos saludos a sus hijas pero me tengo que retirar.
-AH!, no se preocupe, lo entiendo. Se que debe estar muy ocupado pensando en lo... esto... lo del cuento. Lo entiendo. Pero no le voy a quitar mucho tiempo. Sólo quería entregarle esto. Con mucho cariño y dedicación mis hijas ofrecieron su lana, para hacerle este chaleco. Ya sabe que este invierno será más helado que otros años. Así que le quisimos hacer entrega de un chaleco, de la lana de mis propias hijas, para que no pase frío...
-Muchas gracias. No lo pedí, y no quiero recibirlo. Ya estoy arto de sus regalos y ofrecimientos. -Respondió enojado el Lobo.- Solo quiero estar sólo por hoy. Gracias de todos modos.

Y se fue, corrió a su casa antes de toparse con otros vecinos para que siguieran sobornandolo. Ya dentro de su casa, pudo descansar y pensar lo que haría. Pero se oyó tocar el timbre. Don Lobo molesto abrió la puerta de mala gana

-Qué quieres!. -Habló el Lobo.-
-Elígeme a mi!!! por favor!!!! Elígeme... no tengo nada que ofrecer, pero elígeme...
-Patito Feo??? que haces tú aquí????, yo no pertenezco a tu cuento... -Respondió extrañado el Lobo.-
-Siempre me rechazan, por ser feo... AAAAAH!. -Empezó a llorar el Patito.-
-Lo que me faltaba, un pato feo y llorón. No puedo atenderte ahora. Lo siento, anda a buscar a tu mamá... sea quien sea. Pero ya no aguanto más y mañana tengo que entregar mi decisión. Chao!

Cerró la puerta y se fue a dormir. A la mañana siguiente, después de tanto soñar, se levantó feliz porque ya tenía la decisión tomada. Citó a todos los personajes de sus cuentos. Y los invitó a tomar desayuno para conversar.

Todos, obviamente, asistieron a su casa. Nerviosos y ansiosos por lo que el Lobo diría. Pero en el momento en el que estaba apunto de decir el nombre. El lobo los encerró y se los comió uno a uno. Salió de su casa, estiró los brazos y piernas. Y dijo:

-Elegiré a: Pedrito y el Lobo!

05 junio, 2007

Seguimiento.


"...entre polvo y piedras, continuaba su retorno a lo que una vez prometio no volver.
Y el silbido que iba acompañando a sus paso,
una vez escuchado, jamás pudo sacarlo de sus labios.
Aquel sonido, fue lo que lo llevo a sus sentimientos dejados en el olvido,
a vivencias que él mismo quizo matar.
Dejó su cuerpo y su alma donde alguna vez alguien lo vio nacer.
Ahora, después de reencontrase con él mismo en un otro,
después de mirarse bañado en los ojos de un otro,
de compartir la misma melodía en los sueños,
y de secarse, entre ellos, las lágrimas por cada sonrisa.


Y sobre todo después de mirar el vuelo incierto (pero espontaneo) de las mariposas,
esas que en algún amanecer se regalaron, se vieron así mismos volando uno en dirección al otro... como lo hacen aquellas mariposas blancas.
Despues de todo eso... ahora se encuentra avanzando...
a su abismo."